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Antes y despues. De cabecero a pizarra para bodas

Hace unas semanas os mostraba el banco que había hecho con el pie de estabonita cama y hoy os traigo lo que he hecho con el cabecero, una preciosa pizarra para bodas. Esta cama al completo va a tener una segunda oportunidad.
Como ya sabéis, de vez en cuando suelo colaborar con IBlue, que es un estudio de fotografía de aquí de Málaga y que además decoran bodas y todo tipo de celebraciones. Pues bien Jessica, que la fotógrafa que se encarga de este tipo de cosas, me comentó que buscaba un espejo o algo para convertir en pizarra y colocar en ella las mesas donde irían los invitados. En el taller tengo un par de espejos que son grandes pero en los que no entraban todas las mesas que iba a tener la boda que iba a decorar. Así que después de pensar un largo rato se nos ocurrió convertir este cabecero en una sensacional pizarra.
Para hacer esta pizarra para bodas tan molona lo primero que tuve que hacer fue desmontar uno de los paneles del cabecero porque necesitaba superficies lisas y la parte de arriba tenía esos salientes decorativos. Además para ganar mas superpie en la que escribir cubrí con unas tablas la parte inferior del cabecero, y por otro lado, como el cabecero no se mantenía en pie solo también tuve que hacerle unas patas. Cuando ya estuvo todo desmontado y montado de nuevo, lijé, pinté y barnicé (esto se parece al liberté, egalité y fraternité francés jaja). En esta ocasión no puse ninguna capa de imprimación porque como quería darle un acabado desgastado a la pizarra necesitaba que a la hora de lijar la pintura, esta saliera un poco mas fácil y se viera bien de fondo el color original de la madera del cabecero.
Con todo terminado me puse manos a la obra con la pintura de pizarra. De las autenticas eh!, la misma con la que arreglaban las pizarras de nuestros colegios. Nunca había pintado con este tipo de pinturas y verdaderamente es un gustazo. Es algo mas espesa que las otras pinturas y casi con una mano se queda muy bien. Además los tiempos de secado son totalmente distintos porque mientras que en una pintura normal puedes dar la segunda mano en 2 o 6 horas, para esta necesitas ¡24 horas!. Pero bueno, es una experiencia bastante chula.
Bueno, todavía no le he escrito nada a esta pizarra pero estoy seguro que en ella van a estar escritos los nombres de muchas personas que van a disfrutar de un momento tan bonito como es una boda, o se van a dejar mensajes preciosos a los novios. ¡Me encanta hacer cosas bonitas para momentos bonitos!

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